El Código Secreto De La Biblia

Archivos de la categoría ‘Enseñanzas de la Biblia’

Maná: El pan de Dios.

Publicado por sisplau en septiembre 20, 2006

Maná es el nombre que el pueblo de Israel dio al alimento divino que Dios les proporcionó cuando atravesaban el desierto, huyendo desde Egipto hacia la tierra prometida.

Según nos indica el segundo libro de la Torah o Pentateuco: Éxodo; que narra la escapada de Egipto del pueblo de Israel hacia la tierra que Dios les había entregado: estando Moisés, Aarón y su pueblo en el desierto de Sin, situado entre Elim y el Sinaí, el día quince del segundo mes después de su salida, Adonai dijo a Moisés:

“Mira, yo haré llover sobre vosotros pan del cielo; el pueblo saldrá a recoger cada día la porción diaria; así le pondré a prueba para ver si anda o no según mi ley. Mas el día sexto, cuando preparen lo que hayan traído, la ración será doble que la de los demás días.” – Éxodo 16: 4 y 5.

El día sexto se refiere al viernes, el viernes la ración sería doble con el motivo de que tuvieran para comer al día siguiente, pues el día séptimo es el sábado, el día consagrado a Dios y en el que debían descansar de toda tarea. Y aquella misma tarde sucedió que:

Aquella misma tarde vinieron las codornices y cubrieron el campamento; y por la mañana había una capa de rocío en torno al campamento. Y al evaporarse la capa de rocío apareció sobre el suelo del desierto una cosa menuda, como granos, parecida a la escarcha de la tierra. Cuando los israelitas la vieron, se decían unos a otros: “¿Qué es esto?” Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: “Este es el pan que Adonai os da por alimento. – Éxodo 16: 13 ~15.

Durante los 5 primeros días el maná que recibían se agusanaba si lo guardaban para el día siguiente, pero el que recibían el día sexto les duraba en perfectas condiciones almenos dos días. El sábado Dios no les proporcionaba maná.

Moisés les dijo: “Que nadie guarde nada para el día siguiente.”. Pero no obedecieron a Moisés, y algunos guardaron algo para el día siguiente; pero se llenó de gusanos y se pudrió; y Moisés se irritó contra ellos. Lo recogían por las mañanas, cada cual según lo que necesitaba; y luego, con el calor del sol, se derretía. El día sexto recogieron doble ración, dos gomor por persona. Todos los jefes de la comunidad fueron a decírselo a Moisés; él les respondió: “Esto es lo que manda Adonai: Mañana es sábado, día de descanso consagrado a Adonai. Coced lo que se deba cocer, hervid lo que se tenga que hervir; y lo sobrante, guardadlo como reserva para mañana.”. Ellos lo guardaron para el día siguiente, según la orden de Moisés; y no se pudrió, ni se agusanó. Dijo entonces Moisés: “Hoy comeréis esto, porque es sábado de Adonai; y en tal día no hallaréis nada en el campo. Seis días podéis recogerlo, pero el día séptimo, que es sábado, no habrá nada.”. A pesar de todo, salieron algunos del pueblo a recogerlo el séptimo día, pero no encontraron nada. – Éxodo 16: 19~27.

En cuanto a su aspecto, según se nos indica, tenía un aspecto similar a la semilla de Cilantro, una hierba (ver imágenes), era de color blanco y tenía un sabor similar a una torta de miel:

La casa de Israel lo llamó maná. Era como semilla de cilantro, blanco, y con sabor a torta de miel. – Exodo 16: 31.

Dios les estuvo proporcionando maná, supuestamente a través de sus ángeles, y fue su principal sustento por un tiempo de 40 años. Dios también les ordenó que conservaran un poco de maná con el fin de que sus descendientes vieran como era.

Dijo Moisés: “Esto manda Adonai: Llenad un gomor de maná, y conservadlo, para vuestros descendientes, para que vean el pan con que os alimenté en el desierto cuando os saqué del país de Egipto.” – Éxodo 16: 32.
Los israelitas comieron el maná por espacio de cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada. Lo estuvieron comiendo hasta que llegaron a los confines del país de Canaán. – Éxodo 16: 35.

La ración indicada que debía consumir una persona era de un gomor, que según nos aclara en este mismo capítulo (Éxodo 16) era una décima parte de una medida.

El gomor es la décima parte de la medida. – Éxodo 16: 36.


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El libro de Daniel capítulo 12.

Publicado por sisplau en septiembre 14, 2006

Daniel 12:

1. “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo. Será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gentehasta entonces; pero en aquel tiemposerá libertado tu pueblo, todos los que se hallen inscritosen el libro.

2. Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados: unos para vida eterna, otros para vergüenza y confusión perpetua.

3. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas, a perpetua eternidad.

4. “Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia aumentará”.

5. “Yo, Daniel, miré y vi a otros dos que estaban en pie, uno a este lado del río y el otro al otro lado.

6. Y dijo uno al varón vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: “¿Cuándo será el fin de estas maravillas?”

7. Oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su mano derecha y su mano izquierda al cielo y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas se cumplirán.

8. “Yo oí, pero no entendí. Dije entonces: “Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?”

9. Él respondió: “Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.

10. Muchos serán limpios, emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá; pero los entendidos comprenderán.

11. Desde el tiempo en que sea quitado el sacrificio continuo hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días.

12. Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días.

13. En cuanto a ti, tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días””.

Extraido de la Biblia (Reina-Valera 1995).

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La parábola del sembrador (Mateo 13:1~23).

Publicado por sisplau en septiembre 14, 2006

Mateo 13

1. Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar.

2. Y se reunió tanta gente junto a él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera.

3. Y les habló muchas cosas en parábolas. Decía: «Una vez salió un sembrador a sembrar.

4. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron.

5. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra;

6. pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron.

7. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron.

8. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta.

9. El que tenga oídos, que oiga.»

10. Y acercándose los discípulos le dijeron: «¿Por qué les hablas en parábolas?»

11. El les respondió: «Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no.

12. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

13. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.

14. En ellos se cumple la profecía de Isaías: = Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis. =

15. = Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane. =

16. «¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen!

17. Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.

18. «Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador.

19. Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino.

20. El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría;

21. pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumba enseguida.

22. El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero los preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto.

23. Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta.»

Extraido de la Biblia (Jerusalén 1976).

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